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Parque
San Felipe El Fuerte , “La Pompeya venezolana”, calificada así por
Mauro Paz Pumar, se encuentra en la avenida 2 de San Felipe como mido
testigo de lo que fue una prospera ciudad destruida por el terremoto de
1812 y la exuberante vegetación que invita al cuento y a la paz.
Este
hermoso parque posee una diversidad
de vegetación baja, media y alta que creció con el transcurrir del tiempo
sobre los escombros de aquella ciudad que tenía 132
cuadras y 528 casas. El Parque San Felipe El Fuerte está
conformado por 6,5 hectáreas que fueron recuperadas mediante
disposición del Presidente Rafael Caldera quien entregó la
responsabilidad de realizar los trabajos de excavación bajo la supervisión de Mauro Páez Pumar con un equipo de arqueólogos y antropólogos.
Entre
los rasgos de la ciudad que fueron descubiertos están parte de lo que fue
una pared que media 1,40 mts de altura de la Iglesia de
Nuestra Señora
de la Presentación; varias calles empedradas, el piso destaca un zaguar
empedrado que tiene huesos incrustados con una
serie de dibujos, la Plaza Central, frente de la
Iglesia, llamada de las Águilas y en
cuya parte central se encontraba la fuente que surtía de agua al pueblo,
el lugar donde estuvo la cárcel pública, en el interior de lo que fue la
Iglesia mayor se puede observar la Pila Bautismal, original de una sola pieza
de mármol tallada a mano, con la fecha del 17 de Diciembre de 1748; por
los alrededores de la misma Iglesia fueron encontrados varios esqueletos
humanos, entre ellos el de un soldado con su bayoneta.
En el
Parque San Felipe El Fuerte también
hay un museo arqueológico en donde
se muestra parte de los
objetos recuperados en la excavación de 1971 y poco a
poco se ha ido enriqueciendo con el aporte de muchas personas que
entregan objetos que fueron de los habitantes de la ciudad destruida
por el terremoto de 1812.
Las
características de este parque lo hacen único en Venezuela y
es el primer parque histórico, en su condición de reliquia que tiene nuestro
país, por todo el contenido histórico que tienen estas 6,5 hectáreas
el propio investigador Mauro Páez Pumar al concluir sus trabajos y
entregar la obra al Presidente Caldera no vacilo en calificarlo como
“La Pompeya Venezolana”.
El Parque
abre sus puertas al público de martes a domingo, a partir de las 8:00 a.m. y
hasta las 5:30 p.m.; los visitantes deben cancelar una módica suma
por persona, con este simbólico aporte INPARQUES, organismo encargado
de su cuidado y conservación, garantiza el mantenimiento de sus áreas. Para
realizar un recorrido con la comodidad deseada en estos casos, se sugiere al
visitante llevar ropa adecuada para excursión, pantalones largos para evitar
picaduras de insectos y zapatos de goma o flexibles, ya que los caminos de
piedra suelen ser inestables y difíciles.
Los
espacios de este parque histórico - arqueológico ofrecen variadas opciones a los
visitantes, quienes asisten en alto número, sobre todo durante los fines de
semana.
Allí
pueden deleitarse con las ruinas, aprender con las exposiciones del museo
mientras recorren la historia y realizar picnics o paseos bajo el cobijo y
sombra de una frondosa vegetación. Se ha encontrado dentro de estas
instalaciones un número aproximado de 100 especies vegetales, muchos de sus
árboles son centenarios y la altura de algunos supera los 20 y hasta los 30
metros.
Fuente:
Martín
Amado Martínez M
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