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Comunicado del Servicio de Infectología del
Hospital Universitario de Caracas y la Sociedad Venezolana de Infectología a la
Colectividad Nacional
Ante la situación de emergencia que afecta al
país, durante la cual algunas enfermedades y situaciones son de particular
importancia, las autoridades deben enfrentar las consecuencias propias del
desplazamiento de grandes grupos humanos y animales, la alteración de los
parámetros epidemiológicos y de las condiciones sanitarias en las áreas
afectadas y conocer las características de los diferentes grupos poblacionales
involucrados (en las zonas de desastre, centros de refugio, etc.). En función de
los aspectos antes mencionados, presentamos una serie de recomendaciones
generales que tienen que ver con los escenarios posibles a enfrentar con los
diferentes grupos en riesgo, tales como población general en áreas no afectadas,
población general en zonas afectadas y población de damnificados.
Población general en áreas no afectadas:
No existe riesgo mayor del habitual de ocurrencia de enfermedades epidémicas en
zonas no afectadas, siempre y cuando se cumplan las normas mínimas de
disposición de aguas y excretas. Lo cual supone la NO indicación de realizar
programas extraordinarios de vacunación preventiva, excepto la aplicación de
aquellas vacunas rutinarias recomendadas por el Ministerio de Salud y
Desarrollo Social en el esquema ampliado de inmunizaciones. En aquellos casos
donde se encuentren alojados grupos de damnificados en casas de familia, la
aparición de cuadros diarreicos, fiebre, síntomas respiratorios, o lesiones en
piel, deben ser motivo de consulta a centros hospitalarios y de control
epidemiológico de la localidad, con el fin de evaluar el riesgo real de
contagio.
Población general en zonas afectadas:
Recomendaciones sobre control y vigilancia de roedores y vectores potenciales de
enfermedades (moscas, mosquitos, garrapatas y piojos), para la población que
permanece en las zonas devastadas: En situaciones de desastres naturales
similares, se ha observado un rápido aumento en la población de roedores
domésticos, que pueden servir como vehículo o fuente importante de infecciones,
por lo cual se recomienda:
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Mantener los alimentos adecuadamente tapados y
en sitios seguros, para evitar el contacto con estos animales.
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Utilizar siempre calzado adecuado.
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Evitar el baño en áreas de aguas estancadas.
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Eliminar focos potenciales de refugios de
roedores, incluyendo escombros.
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Drenar cualquier colección de aguas estancadas
en el área domiciliaria y peridomiciliaria.
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Evitar la utilización indiscriminada de
raticidas, los cuales deberán ser administrados únicamente por personal
especializado y sólo cuando exista un incremento en las poblaciones de estos
animales que pudiera favorecer la transmisión de enfermedades tales como
leptospirosis, peste, hantavirus, salmonelosis, entre otras.
En vista que es factible la ocurrencia de conductas agresivas por parte de
animales domésticos abandonados que de otra forma serían pacíficos, ser
recomienda evitar el contacto de las personas con estos animales o su
manipulación, para evitar accidentes y transmisión de enfermedades como la rabia
e infecciones por mordedura.
Medidas para prevenir posibles brotes de
enfermedad
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Insistir en el uso de agua potable
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Hervir el agua no potable durante 10 minutos.
Cuando esto no sea posible, utilizar cloro sin colorante, agregando dos gotas
a cada litro de agua y esperar 30 minutos antes de consumirla.
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Almacenar el agua bien tapada
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Habilitar sitios adecuados para la disposición
de excretas y basura.
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Suministrar jabón a la población para lavado
adecuado de heridas y de manos.
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Restringir el trafico de personas no necesarias
en las áreas de desastre, sin detrimento de los intereses de la población
afectada.
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Control de roedores y otros vectores (moscas y
mosquitos)
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Permitir la lactancia materna cuando sea
posible.
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No ingerir alimentos que tengan varios días de
haber sido elaborados. Solo consumir los no perecederos, desecados o recién
preparados.
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No ingerir vegetales crudos.
Brotes que pueden ocurrir en casos de desastre
Diarreas de origen infeccioso :
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Gastroenteritis (debe hacerse énfasis en la
valoración precoz de cualquier caso de cólera que pudiera aparecer )
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Amibiasis
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Disentería
Infecciones de la piel :
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Escabiosis (sarna)
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Pediculosis (piojos)
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Impétigo
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Celulitis
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Infecciones de heridas
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Gangrena gaseosa
Infecciones Respiratorias :
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Gripe
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Neumonía
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Bronquitis
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Influenza
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Faringoamigdalitis
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Otitis aguda
Además pueden aparecer otras enfermedades infecciosas en días o semanas
posteriores al desastre, ya que los brotes requieren de un período de incubación
para su desarrollo. Entre estos se encuentran: dengue, hepatitis viral,
leptospirosis, tétanos, fiebre tifoidea, enfermedades eruptivas (sarampión,
rubéola, varicela) y meningitis.
Insumos necesarios
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Bolsas de basura
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Cloro
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Jabón
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Soluciones desinfectantes
a base de yodo u otras
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Vendas, gasas, alcohol y
agua oxigenada
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Inyectadoras, scalps,
jelcos, apósitos y adhesivo
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Toallas sanitarias y
pañales
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Guantes estériles y no
estériles
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Mascarillas
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Medicamentos básicos tales
como antipiréticos, soluciones de rehidratación oral y parenteral,
antibióticos, antidiarreicos
Grupos de damnificados en albergues:
En virtud del riesgo importante de transmisión de la tuberculosis en estos
escenarios, se recomienda que aquellos pacientes que se encuentren bajo
tratamiento para esta enfermedad tengan garantizada la continuidad del mismo y
aquellos pacientes con síntomas (tos o expectoración) por más de 2 semanas, sean
evaluados para su diagnóstico, recibir tratamiento adecuado e identificar a los
posibles contactos.
Si se presentaran casos donde se observaran manifestaciones de síntomas
respiratorios, ictericia, fiebre o diarrea, estos deben ser evaluados
médicamente y referidos a los centros de salud correspondientes.
El personal de salud debe identificar aquellos grupos de alto riesgo para
adquirir enfermedades infecto-contagiosas, ente los cuales se encuentran:
mujeres embarazadas, ancianos y pacientes inmunocomprometidos (con diabetes,
enfermedades malignas, nefropatías, VIH/SIDA, enfermedades autoinmunes o que
reciban tratamiento esteroideo).
Los pacientes con necesidades especiales (por ejemplo, los afectados por
enfermedades mentales que requieran custodia), deben ser manejados en
instituciones capacitadas para ello.
Inmunizaciones
Se recomienda la
administración de toxoide tetánico solo a las personas con heridas. En niños
menores de 10 años que han recibido la vacuna triple no se requiere la
administración de toxoide.
La vacunación contra
hepatitis A en niños menores de 10 años consiste en una sola dosis, pero la
protección no es inmediata. En adultos se requieren dos dosis para estar
protegidos. Por estas razones, la administración de esta vacuna no produce
beneficios en situaciones de desastre, ya que resulta onerosa y poco práctica.
La mejor forma para evitar el contagio de hepatitis A es garantizar la ingesta
de agua y alimentos no contaminados y hacer cumplir las medidas de higiene.
La inmunización contra hepatitis B tampoco se justifica en situaciones de
desastre. En el caso de fiebre tifoidea y cólera no existen actualmente vacunas
efectivas.
Recomendaciones para el personal de salud
Uso de guantes para la
manipulación de heridas, catéteres intravenosos y administración de medicamentos
intramusculares e intravenosos. La disposición y almacenamiento de agujas e
inyectadoras usadas se debe hacer en envases cerrados y resistentes con tapa
(envases usados, vacíos de desinfectante con capacidad de un galón ), nunca en
bolsas plásticas para evitar accidentes o transmisión de enfermedades por
pinchazos. En general, no se requiere el uso de mascarillas para el examen de
pacientes.
Se recomienda vigilancia estricta de aparición de
brotes de enfermedad (hepatitis, dengue, meningitis meningocóccica, leptospirosis) para
proceder a su notificación inmediata.
Caracas, 10 de febrero 2005
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